Eficiencia energética, ahorro y ecología

La eficiencia energética de un sistema es la relación energética entre la cantidad de energía ofrecida y la cantidad de energía absorbida. Hay menos pérdida y mejor eficiencia energética. La eficiencia energética está relacionada con la máximalización del rendimiento. El aumento de la eficiencia energética permite reducir los consumos de energía. De ahí se deriva la reducción de costes ecológicos, económicos y sociales relacionados con la producción y con el consumo de energía. Más información en auditoría energética las palmas.

Autor: OpenClipart-Vectors-Pixabay

El ahorro energético

Un sistema caracterizado por una alta eficiencia energética produce por un menor coste, y con menor impacto ecológico, un confort térmico garantizado y va acompañado con ahorros de energía más importantes.

Igualmente, el eficiencia energética en una bomba de calor se caracteriza por su coeficiente de rendimiento. Este será mayor en función de la temperatura externa cuanto más suave sea.

La eficiencia energética activa está igualmente relacionada con los modos de regulación, la programación y la optimización energética realizados durante todo el año. Esta eficiencia energética llamada activa está a la vez garantizada por dispositivos de regulación y de gestión técnica del edificio, y a la vez por operaciones de mantenimiento.

Funcionamiento técnico

Entre las soluciones de mejora de la eficiencia energética, conviene distinguir las soluciones pasivas, que consisten en reducir el consumo de energía de los equipos y de los materiales, gracias a un mejor rendimiento intrínseco, y las soluciones activas que pretenden optimizar los flujos y los recursos.

La arquitectura

Muchos parámetros se pueden tener en cuenta en el momento de la construcción de un edificio, por ejemplo su orientación y su capacidad para disfrutar de la energía luminosa, para captar y protegerse de la energía solar (arquitectura bioclimática, materiales de superficie).

Igualmente, un aislamiento térmico reforzado es lo más adecuado: falsos techos que impiden el recurso a la inercia térmica, materiales como la lana mineral o el cáñamo, doble ventana de aislamiento reforzado, o ventanas parietodinámicas permiten al aire procedente del exterior calentarse circulando entre dos ventanas de las cuales una puede ser doble.

También es conveniente un mejor hermetismo general del edificio al aire (aire parásito concretamente debido a las relaciones fachada suelo, sobre todo entre las fachadas y la carpintería, o en los pasos de los equipamientos eléctricos). La instalación de marcos herméticos en las ventanas y obturadores para reducir en más de un 90% las fugas de aire en función del tipo de aislamiento del edificio.

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