Hackers buenos y malos

Es impresionante la cantidad de personas que se han especializado para hacer uso de Internet, una gran plataforma tecnológica que ha revolucionado el planeta entero. Ha modificado nuestro estilo de vida, incluso sus gustos y costumbres, cosa que difícilmente se logra. Pero así es, el mundo virtual ha trastocado todos los rincones, y ya nadie escapa de su influencia.

Con la entrada de la era digital surgen nuevos actores que afectan la vida de la sociedad. Están aquellos trabajando permanentemente para ofrecer novedosos programas y aplicaciones que satisfagan alguna necesidad o para simplificar las soluciones existentes. Otros se dedican a la investigación de optimización de los medios de conexión, bien sea a nivel de hardware o de redes. Pero también hay una parte abocada a lo que tiene que ver con la seguridad.

Es como en el campo de la medicina, en el cual siempre se está tras la búsqueda de tratamientos para ganar la batalla a las enfermedades. Pues resulta que al mundo virtual también entraron diversos tipos de males, con la diferencia de que esa perturbación es netamente causada por personas, nada tiene que ver la naturaleza en todo ello.

Entre los “malhechores” virtuales están los que crean y propagan virus, algunos con la intención de perpetrar en la privacidad de los ordenadores o dispositivos computarizados de cualquier tipo, para robar información o alterar su funcionalidad. A los que se dedican a irrumpir en un equipo tecnológico que no les pertenezca se les conoce como hackers.

Existen los hackers buenos?

A simple vista pareciera que aquellos que se aplican a lo descrito anteriormente son malos, cómo se puede concebir que alguien que entre sin permiso pueda considerarse bueno. Esta clasificación viene dada porque existen expertos que buscan vulnerabilidades, no para actuar de manera negativa, sino para prevenir  acerca de las debilidades que tenga una plataforma digital.

Incluso hay empresas especializadas en el análisis y detección de vulnerabilidades. Realizan un diagnóstico con programas que rastrean los puntos débiles, pero también aplican las mañas de cualquier hackers malo, solo para demostrar que si ellos lo lograron, quienes están en el lado oscuro no quedan exentos de hacerlo.

Qué podemos hacer entonces? Las empresas y organizaciones deben tomarse esto en serio y apartar algo de su presupuesto para invertirlo en el diagnóstico de vulnerabilidades y posterior remediación. Definitivamente no deben escatimar si valoran la integridad de sus sistemas y datos.

Y los ciudadanos comunes, por supuesto, hemos de ser cautelosos con aquello que descargamos en nuestros dispositivos, lo que aceptamos y hasta vemos en la web. Cualquier cosa que se note sospechosa hay que evitarla.

Para todos aplica utilizar claves lo suficientemente complejas para impedir que otros las descubran. Al introducir datos bancarios, validar que la url se corresponda con el sitio oficial. No dejar abierta páginas con información personal, por ejemplo, siempre cerrar el correo electrónico, entre otras medidas para evitar un mal momento.

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