Las 10 cosas que siempre quisiste hacer pero tu presupuesto nunca te lo permitió

El ser humano vive rodeado de sueños, algunos posibles dignos de ser perseguidos y otros imposibles con los que simplemente fantaseamos. Los segundos (convertirnos en cantantes de éxito, ser un futbolista de éxito etc.) están bien como desconexión, pero sabemos que difícilmente o directamente nunca, podremos llevarlos a cabo, pero ¿Qué hay de los primeros?

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Imagen: rutaturismo.com

Los primeros, los deseos terrenales que no responden a ningún tipo de fantasías, nunca deben perderse de vista: responden a nuestras necesidades vitales de desconexión de la rutina y logros personales. En cambio, por razones de acomodarnos en una vida planificada y sin sobresaltos, nos olvidamos de que sin ilusiones, no hay empuje por el día a día y eso nos afecta tanto en nuestro sentido del humor como en nuestra salud mental, por lo que no son asuntos como para tratarlos cual simples caprichos.

Es por esta razón por la que la razón económica debe dejar de ser ese condicionante que cuestiona todo gasto y nuestra felicidad debe ser la que pase a primer plano.

Toma decisiones a corto y a largo plazo

Es muy importante para tratar de cumplir sueños y que éstos beneficien las ilusiones del día a día que distingamos entre dos tipologías que nos van a beneficiar mentalmente: aquellos sueños que de inmediato podemos cumplir y que sirven de bálsamo ante una situación temporal complicada (rachas de estrés, preocupaciones económicas, una salud delicada etc.)  y aquellos que se plantean más a largo plazo, de manera que sirvan para mantener una ilusión viva realizable durante una temporada

Sueños realizables al momento

No dudes si lo necesitas en algún periodo concreto de estrés, tirar de la lista de sueños y hacerlos realidad: servirá de vitamina mejor que cualquier medicamento:

  1. Cómprate esa videoconsola que tan cara te parece pero que sin duda mereces.
  2. Obtén algún electrodoméstico que te facilite la vida.
  3. Cambia el viejo televisor por uno ostentoso que te agrade.
  4. Regálate esa cena en aquel restaurante de postín.
  5. Cambia de vestuario sin importarte la tarjeta.

Sueños que alimentamos día a día y que llegamos a cumplir

Otros tipos de caprichos nos sirven para mantenernos durante un periodo de tiempo sin cuestionarnos por qué seguimos ciertas rutinas. Es muy necesario y sano para la cabeza que justifiquemos aquello que nos impide disfrutar el día a día con una razón que nos satisfaga. ¿Por qué nos encerramos ocho horas en un cubículo? Porque nos permitirá realizar actividades como:

  1. Plantearnos un viaje más allá de cambiar de región y liarnos la manta a la cabeza con una aventura intercontinental.
  2. Aprender y alimentar ese hobby que aparcamos por no disponer ni de tiempo ni de dinero para ello.
  3. Reformar nuestro entorno: desde la habitación a la cocina.
  4. Cambiar de coche o de medio de transporte (esa moto gigantesca que nos parece hasta obsceno comprar pero que tanto deseamos)
  5. Invertir en salud, ya sea mediante un buen médico que nos asegure un plan de cuidados completo o con esa pequeña operación que nos facilitaría el día a día pero que, o no nos atrevemos o la economía nos impide.

Una necesidad equiparable a la económica

Tal como venimos narrando, mantener esta llama de los sueños viva es tan necesario como una economía estable o una salud a prueba de balas, por lo que si es la cuestión monetaria la única que nos impide tomar cualquier acción de esta lista y hacerla realidad cada cierto tiempo, no debemos dudar de buscar soluciones como la que ofrecen los préstamos personales rápidos. Porque créeme que cuanto más difícil es las situación en la que nos encontramos, más necesitamos tirar de los sueños… y cuanto más realidad los hagamos, mejor nos sentiremos.

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